Los celos son una emoción desagradable que con frecuencia se asocia a la relación de pareja pero no es exclusivo a ella, también se pueden sentir celos por un amigo, familiar o compañero de trabajo.
En esta ocasión me referiré a los
celos en las relaciones de pareja. Se puede decir que los celos son una
respuesta a un estímulo real o imaginario, que consideramos una amenaza a
perder el afecto de nuestra pareja por la presencia de un tercero.
Sentimos celos cuando percibimos
al posible rival con cualidades mejores que las nuestras o con cualidades que
pensamos no poseer, por ejemplo cuando consideramos que esa tercera persona es
más inteligente, divertido y/o atractivo que nosotros, y esto sucede cuando nuestra autoestima no se
encuentra fortalecida.
Sentimos celos cuando consideramos
que no somos todo para nuestra pareja y esto se manifiesta por un sentimiento
de posesividad donde no hay espacio para nada ni nadie más que nosotros, pensamos que nuestra pareja es de
nuestra propiedad.
Sentimos celos porque desconfiamos
del amor que nuestra pareja siente hacia nosotros, porque nosotros mismos no nos consideramos merecedores
de afecto.
Sentimos celos porque en antiguas relaciones nos abandonaron
por un tercero y el miedo a que se repita la historia hará que toda persona que
se acerque a nuestra pareja se convierta en un potencial rival.
Sea cual sea el motivo de
nuestros celos pasamos por varias etapas: cognitiva, emocional y conductual.
Partimos de la cognitiva que se da
cuando valorizamos la situación y la percibimos como una amenaza,
inmediatamente experimentamos una reacción emocional, que es la respuesta rápida de estrés y esto
va seguido de variadas conductas; pueden ser conductas adecuadas como la
comunicación efectiva, asertiva y sincera con nuestra pareja, o conductas
inadecuadas o dañinas como revisar el celular, las redes sociales, vigilarlo
y/o la agresión hacia nuestra pareja, al supuesto rival o hacia nosotros mismos
entre otras.
Y cuando se presentan estas
conductas dañinas ante el mínimo estímulo (imaginario o real) hablamos de celos
patológicos que provoca el sufrimiento del que lo siente y del receptor de los
mismos.
Podemos concluir que los celos no
es una demostración de amor, por el contrario, es una demostración del miedo a
ser abandonado, engañado, reemplazado, olvidado, humillado y/o excluido.
Debemos aprender a procesar los
celos, buscar la raíz de los mismos para
que en vez de sufrir en una relación, la disfrutemos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario