Carmen Vera

Psicóloga clínica - Psicoterapeuta

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Te entrego mi corazón y mi vida (Dependencia emocional)


“…imagina que, desde una ventana en lo alto de un edificio, alguien te arroja una cuerda y tú, desde la acera, la sostienes con ambas manos. Ese alguien en lo alto es alguna persona; tu pareja, un familiar, o un amigo, alguien a quien necesitas siempre cerca y sientes que, para alcanzarlo, debes de escalar esa cuerda.
Al inicio estás supermotivado con muchas fuerzas y empiezas la subida y en ocasiones el que esta arriba jala la cuerda, acercándote a él, y tú te motivas aún más; sin embargo, en otras ocasiones avanzas en la subida y ese alguien, sin importarle tu esfuerzo, te arroja más cuerda, haciéndote retroceder y empiezas de nuevo sintiéndote algo enfadado o triste; probablemente esta vez tu subida sea más lenta. Pero, de un momento a otro, ese alguien se asoma por la ventana y te sonríe, ese gesto te da las fuerzas para seguir y avanzar más rápido para llegar a donde él está.

Mientras subes por esa cuerda, puedes ver el sol brillar, sentir la lluvia o el granizo caer, haciendo más difícil e inestable tu subida. En ocasiones, tus manos y rodillas se lastiman, pierdes fuerzas y retrocedes, sientes que quieres abandonar todo, pero recuerdas la imagen guardada en tu mente de esa persona, vuelves a ilusionarte y sigues insistiendo.

A veces quien está arriba decide soltar la cuerda y cerrar la ventana y tú caes; hiriéndote, dependiendo de la altura en que te encuentres, a veces levemente, a veces intensamente. Podrás estar en cuidados intensivos y sin importar el dolor que sientes, sólo desearás que nuevamente se abra esa ventana y así, tener la posibilidad de volver a subir. Y tienes dos opciones, seguir en lo mismo o, por el contrario; abandonar la cuerda, curar bien tus heridas y seguir tu propio camino¨.

La Dependencia Emocional es la necesidad de afecto, es otorgarle a un factor externo el control y el poder de hacernos sentir tristes, alegres o enojados. Es permitirles a otros tener la facultad de tomar las decisiones por nosotros, dejando de existir para vivir en la existencia del otro.

En esta relación se produce la idealización de la pareja colocándola en una posición dominante, la cual va en aumento mientras la autoestima del dependiente disminuye. El dependiente se mostrará sumiso ante su pareja e incluso llegando a realizar acciones que le incomoden o desagraden solo para complacer a su pareja. Además, se dará cuenta que esa relación le origina sufrimiento, sin embargo, esto se compensará con cualquier acto, gesto o palabra positiva de parte del otro, renaciendo dentro del dependiente, la ilusión de revivir el inicio de aquella relación.

La ansiedad y/o depresión que le genera una ruptura provocará en el dependiente, el deseo de regresar una y mil veces con su pareja, disminuyendo aún más su autoestima. En otros casos, el dependiente establecerá inmediatamente otra relación igual de insana como la anterior.

La falta de amor propio, el miedo a la soledad, las creencias irracionales acerca de una relación, la falta de autonomía y la idealización del otro originan que nos relacionemos de forma destructiva a pesar del sufrimiento que esto puede acarrear.

¿Qué podemos hacer al respecto?

El primer paso es reconocer que tenemos un problema y tomar una decisión, es decir, darnos cuenta y seguir sufriendo o, por el contrario, darnos cuenta y solicitar la ayuda necesaria para terminar esta relación y así, establecer relaciones saludables.

Para darnos cuenta si hemos idealizado a alguien o no, anotaremos en un cuaderno las características, valores y cualidades que deseamos en una pareja. Luego nos preguntaremos que acciones de mi pareja confirman dichas cualidades y así, contrastando con la realidad podremos ver a nuestra pareja, tal como es, y no como la imaginamos en nuestra mente.

Muchas veces no terminamos una relación por miedo a estar solos. El miedo a estar solos se produce porque existen ciertas características nuestras que no nos gustan y al no querer reconocerlas, nos impedimos conectarnos con uno mismo buscando desesperadamente estar en compañía. Por eso, un paso importante para superar la dependencia emocional es aprender a estar solos para poder conocernos, valorando lo positivo y aceptando lo negativo para luego poder cambiarlo. Además, debemos identificar lo que queremos en una relación y lo que estamos dispuestos a dar y recibir, establecer nuestros límites y no seguir patrones preestablecidos, aprendiendo a disfrutar de nuestra propia compañía y así, estar listos para iniciar una nueva relación.

Potenciemos nuestra autoestima a través del reconocimiento y la valorización de nuestras propias cualidades. Las cualidades que no han sido desarrolladas en nosotros mismos, las buscamos en los demás y estas son las que nos mantienen junto a la pareja. Por eso, es importante aprender a desarrollar en nuestro interior las cualidades que percibimos ajenas

La relación que establecemos con nosotros mismos también la estableceremos con los demás. Por ejemplo, si nos criticamos, buscaremos a alguien que nos critique; si nos valoramos, buscaremos a alguien que nos valore, etc. Por eso, seamos comprensivos con nosotros mismos, valorémonos, y amémonos, ya que somos los únicos que podemos otorgarnos la felicidad que buscamos y cuando estemos en pareja la responsabilidad de ser feliz seguirá siendo nuestra.





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